VIDEO ESPACIOS / OCHO INSTALACIONES EN EL MOMA

Lo que sucede en términos de arte en el Museo de Arte Moderno de NY siempre es noticia. En esta ocasión le toco su turno a la videoinstalación, a ocho para ser exactos. Los expositores: Gary Hill, Bill Viola, Judith Barry y Brad Miskell, Stan Douglas, Teji Furuhashi, Chris Marker, Marcel Odenbach y Tony Oursler. ¿Y qué decir de la experiencia? Una maravilla, una vivencia multisensorial, un agasajo y alucine.

Pero regresemos un momento la acción... más, varios números atrás... quizá ahí. Pongámonos en ceros... para aquellos que no vieron el principio de la película.

La videinstalación es una de las modalidades del videoarte. En términos un tanto burdos, es la "puesta en escena" de objetos, equipo, escenografías, pintura, música, ruidos ambientales, espejos, otras imágenes generadas, proyección de éstas, materiales orgánicos y demás cosas imaginables. En otros términos, la videoinstalación representa un instrumento multiforme que sirve para transformar en emoción estética las posibilidades del mundo evidente. Lo esencial es transformar la simple imagen electrónica en experiencia multidimensional rica en texturas y formas. Todo ello, con el fin de formar un discurso determinado, o una serie de significaciones abiertas o un concepto unitario, o que sé yo. Incluso algunas de las mejores videoinstalaciones son netamente interactivas. Puede ser el video lo fundamental dentro de la obra, puede ser solo un elemento más de la totalidad, pero la relación de las imágenes estructuras en la videocinta o en el disco no están separadas de los demás elementos ambientales. La videoinstalación es la combinación-colisión conceptual de imágenes generadas electrónicamente, con otros objetos y/o otros contextos. En esta forma artística, la televisión deja de ser el aparato apaciguador, frío, indiferente, emocionalmente no involucrado, para convertirse en algo más cercano a la acción teatral; donde los espectadores son actores activos de toda una experiencia escénica de imágenes en movimiento, dentro en al espacio plástico determinado que exige niveles más altos de abstracción y otra actitud perceptiva.

Ok, vayamos adelante. Precisamente ahí, poco después de pasar los torniquetes de esa mole destinada al arte del siglo xx ubicada en una de las principales avenidas de Manhattan. Bajemos al sótan. De entrada todo es glamour; sólo aquí pueden combinarse los perfumes, las pieles, la última moda, los bellos cuerpos y el maquillaje... con el arte.

Un hombre corre por las paredes, se me planta enfrente, puedo atravesarlo con mi mirada, virtualizo. Las paredes negras son la pantalla. Frases poéticas o fragmentos de pensamientos cruzan mi cara, mi espalda, también las paredes. Can love be reduced to information? / Can love be reduced to the body? Otros tres personajes pasan por la pared, son otros tres hombres y una mujer, mejor dicho, la representación de tres hombres y una mujer, ya que en realidad todo es simplemente luz. Un personaje más, esta vez una mujer sale por otra de las cuatro paredes de la sala destinada a la pieza denominada por Furuhashi como Lovers. La trama, pues es de imaginarse, el título lo dice todo. Los amantes; el que se fue, el que vendrá, el que está, siempre los amantes, expectantes, los eternos amantes. Each person / Responding to the accidents of his own history / As well as his own reactions to those accidents / Becomes one thing or another. Técnicamente la pieza cuenta con siete fuentes de imagen; cinco proyectores de video y dos proyectores de diapositivas las cuales giran en el centro del salón conectadas todas a un controlador computarizado de ocho canales de audio. Verdaderamente sublime. Do not cross the line / Do not cross the line or jumpe over.

Para Viola, este pionerísimo del videoarte, la reflexión individual en torno a la vida es un proceso irremediable, como lo es el mismo envejecimiento. Slowly Turning Narrative, algo así como Narrativa que da vueltas lentamente, es un trabajo minimalista en donde confluyen la emoción, la reflexión, el pensamiento, el juego de las contradicciones y el cambio perpetuo de imágenes alrededor de un mismo espacio. Un niño que juega, el Close Up de un viejo, detalles de la vida, el tiempo. En el centro de un largo y oscuro cuarto, una gran pantalla de dos caras gira lentamente, proyectando y reflejando las imágenes que lanzan dos proyectores colocados en cada uno de los extremos. Una de las caras es opaca y la otra es un espejo donde puede verse el espectador reflejado así mismo, integrándose a la pieza.

Gary Hill, quién durante mucho tiempo defendió que el video era para verse en monitores y no en pantalla pues no era cine, utiliza l6 de estos en Inasmuch as It Is Always Already Taking Place o En Tanto que la Cosa Siempre Esta en Marcha. En realidad no son monitores, más bien parecen cinescopios. Esta pieza, empotrada en la pared dentro de un espacio de l0 metros cuadrados aproximadamente, utiliza a los monitores como frases del discurso de un cuerpo fragmentado en diferentes tamaños -la imagen más grande de 25 pulgadas y la más pequeña de 1/2 pulgada-, aunque no por esto se pierda la unidad. El cuerpo como imagen evidente; infragmentable, pero también como pensamiento, como sonido.

Otro expositor que prefiere los monitores, aunque también utiliza un proyector, es el alemán Marcel Odenbach en Eine Faust der Tasche Machen o algo así como Haciendo un Puño en mi Bolsillo. La distribución es la siguiente; de frente a la entrada, podemos ver en siete monitores de 8 pulgadas los detalles de una máquina de escribir imprimiendo la memoria de un viaje al Oriente, mismo que a nuestras espaldas y frente a nuestros ojos se desarrolla en gran pantalla. I am writing with my burnt hand about the nature of fire.

System for Dramatic Feedback, de Tony Oursler, incorpora proyectores de video y elementos esculturales para crear un ambiente cuya reflexión gira en torno a los significados de la televisión, el cine y los desordenes psicosociales. El espacio está dividido en tres elementos esculturales; a la entrada la Empatía, al centro la Mutación y en la pared del fondo la Audiencia. La Empatía es provocada por una pequeña y emotiva figura de trapo en cuyo rostro se proyecta a través de un miniproyector de video, el rostro siempre cambiante de una persona que va de la alegría al pánico constantemente. La Mutación, está formada por una montaña de muñecos de trapo en algunos de los cuales se proyectan imágenes también con mini proyectores y en zonas determinadas; un puño que golpea en el estómago, una mano callendo sobre la nalga, el detalle de una cara de dolor, una erección, una lágrima, un vientre embarazado. La Audiencia, es la imagen de un cine; con todo y sus espectadores que comen palomitas, viendo la película, que finalmente somos nosotros en una especie de espejo de lo social.

Por su parte, Chris Marker en Silent Movie -que no tiene nada de silente-, retoma también al cine como elemento importante para la reflexión. Montados sobre un rack vertical para cinco monitores de 27 pulgadas, este trabajo se divide en cinco campos de la memoria; el viaje, el rostro, los viejos filmes, el baile y la fotografía. Quizá la más simple de todas las piezas, Silent Movie obliga a una lectura fragmentada; quizá por parecer solo una ambientación, por su burda evidencia o porque no existe, a pesar de todo un concepto unitario.

A diferencia del trabajo anterior, Evening, de Stan Douglas, es la reflexión crítica al llamado "Happy Talk News" que surge a finales de los 60s como paradigma de los noticiarios televisivos, el cual consiste en informar con una cara feliz los peores acontecimientos, los más bárbaros crímenes y hasta las peores tragedias. Crítica a la televisión, a la verdad, a la ética y a la insensibilidad de un mundo atrapado en el espectáculo. Tres video proyectores sobre la misma gran pared emiten las imágenes de tres comentaristas televisivos en MS; los días primero de enero de l969 y de l970 están ahí; hablan de Vietnam, del asesinato de uno de los lideres de los Black Panthers y de un ataque del Frente de Liberación de Palestina, entre otras minucias recitadas con una gran sonrisa.

Por último y dentro de la misma línea crítica, pero ahora a la modernidad en su conjunto, tenemos a la pieza denominada Harcell, de Judith Barry y Brad Miskell, la cual a simple vista semeja la caja de una enorme máquina dejada en cualquier lugar de la galaxia como vestigio de lo que fue el género humano. Lanza del interior humo, chispas, discretos latidos de corazón, ruidos extraños, entre cables sueltos y mensajes incompletos dentro de cuatro monitores video y dos computadoras dañadas. ¿En esto nos convertiremos? ¿Esto quedará al final de la historia de la civilización? Estas y otras cuestiones parecen ser lo que se nos plantea en este trabajo: And who knows what this Hardcell is? Here is one that remained uninfested. Is some kind of campaign.

De un paneo por sobre las cúpulas de los grandes rascacielos de Manhattan, voy a un Close Up de la sonrisa de mi bella acompañante. Su risa se congela, su bella risa es la última imagen del cassette.

Finalmente, lo importante de la exposición es la vigencia y reconocimiento a este arte tecnológico más que consolidado dentro de la esfera del quehacer estético, y el cual representa la ruptura del silencioso negro infinito que separa a la televisión de sus espectadores.

Alberto Roblest, revista "Casa del Tiempo" # 46-47, Diciembre l995 - Enero l996

 


alberto roblest

        elspanish@hotmail.com  

TORRE VISUAL                              ARTICULOS-RESEÑAS                            VIDEO