Factotum:  o la gran peda que sigue hasta que el aliento se agota

                                                                                                a Carlos Martínes Rentería

por Alberto Roblest

 

  

  Todo empezó con un e-mail:

<Que onda brother estoy yendo pa’ rriba, ya pasé la frontera y les pinté sus cremas a estos culeros

<Ah chinga, ¿cómo esta eso? ¿A qué vienes?>  Repliqué. Había que andar con pies de plomo, la última vez que se dejaron caer dos de mis ex-cuates se sentaron en mi sala por casi dos meses y todo corrió por mi cuenta. Con eso de que Fox lo único que ha exportado durante su gobierno ha sido ilegales, pues… 

<Que voy a visitarte güey, de hecho me subo al camión en unas horas>

    “Puta madre, ya me cayó el chahuistle ¿a que vendrá este cabrón? ¿A poco la cosa se puso tan culera que hasta los de la clase media están saliendo? Espero que no venga con la puta idea de quedarse”. El caso es que todo el día estuve con la zozobra. Como a las diez de la mañana del día siguiente apareció el viejo don Pilo, con dos maletas, todo arrugado de la ropa, con barba de tres días.

-¡Que onda mijo que transa!

-¡Que onda pinche Pilito!- Nos abrazamos, es por cierto de los pocos amigos que conservo en el DF.

-Te ves igual güey, casi idéntico.

-Ay ay ay, no mames, el pinche tiempo no pasa en balde, dado que todo lo arrasa y lo destroza en su vehemente ira…

-Ah chinga, pues a quien estás leyendo.

-Me traje un ladrillote del Auster, pero en uno de los cambios de camión lo perdí.

-¿Pues por donde entraste carnalito?

-Por Nogales, pensando que estaría mas tranquis, pero ya conoces a estos culeros, me costó un pedo, con todo y que traigo visa; hasta el culo querían abrirme, ya sabes que el deporte favorito de estos ojetes es humillar mexicanos.

-Hey, bien cierto.

-Hijos de puta mano, ya no nos respetan pero nadita, peor que a perros nos tratan cabrón.

-Hey, exactamente… pero pásate güey, pásate.

-Órale gracias- puso sus dos maletas en el piso y miró en redondo con cara de fuchi.

-Dos cuartos, baño y cocina- dije.

-Puta, esta chiquito ¿eh?

-¿Qué esperabas? La casa del canciller o una casota como la que tenía tu jefa en la Roma.

-No güey, ta bien, si no dije nada.

-Por cierto, ¿cómo está tu familia?

-Pues bien, creo, desde que murió mi jefecita apenas nos vemos. Hubo pedos ya sabrás, mi pinche hermano se manchó y se llevó más de lo que le correspondía el muy cabrón.

-Abogangster debía de ser, donde quiera son iguales los putos.

-Eso sí, se aprovechan de que conocen la pinche ley.

-Claro.

-Pos aquí me tienes mi hermano –se tiró en mi viejo sofá.

-Y a todo esto, ¿a que debo tu visita bro…? -yo insistía, era mejor saberlo ya.

-Pues vengo a chingarle como esclavo, como todos los mexicans.

            Lo miré a los ojos:

-No mames, ¿en serio?

            Esbozó una sonrisa:

-Nombre como crees, me salí un rato de ese pinche país de conejos, solo mientras pasa el docudrama de las elecciones, se consolida el fraude y sientan al güeyesito ese en la sillota.

-Si hombre, que vergüenza joder… ese pinche Fox inepto, Taravisa y los aleluyos, que cínicos los cabrones.

-Si caray, el viejo México mijo… pero bueno, dejémonos de malas ondas y a ¡cotorrear que el pinche mundo se va acabar!- gritó poniéndose de pie de un salto.

-Orale… ¿y cómo qué quieres hacer?

-Pues lo que haya, yo ando en plan desmadre, ya sabrás.

-Es lunes ¿no?

-Sinco.

-O sea que los museos están cerrados y las galerías no tienen nada pasando sino hasta el jueves, y de ahí pa´lante.

-Pos vamos a un antrito… y a ver putitas y unas líneas.

  -No, no mames cabrón, es muy temprano.

-¿Tons que?

-Pues deja ver –cogí el periódico, lo hojeé-… ¿qué tal la matinée?

-¿Al cine güey? ¿A poco todavía hay matinée?

-Aquí si… ¿Qué quieres ver? Están: “The illusionist”, “ World Trade Center ”, “ Miami Vice”, “Snakes on a plane”… y “Factotum”.

-Chales, puras mamadas ¿no?

-Factotum es del Bukos.

-¿Quién?

-El viejo indecente güey, el escritor Charles Bukowski.

-¿Y de que es esa jalada?

-Pues supongo que de pedas, viejas y desmadre, de que más.

-¿Ah si? Pues si es así, órale, vámonos, si es de peda y desmadre me apunto.

-Ya rugiste león… Y que onda, ¿no te cambias de camisa?

-¿Qué esta muy culera o que?

-Pues culera no, pero parece pañuelo de griposo, de tan arrugada.

-Chale, pus órale- abrió su maleta y fue al baño.

 

     Salimos a la calle y en el camino al metro vimos una vinata. Intercambiamos miradas.

-¿Qué onda güey? Nos metemos al cine con unos chingadazos.

-Cómo en los viejos tiempos, ¿no?

-¿Por qué no? ¿te tiemblan las chichis?

-¿Crees que sea buena idea cabrón? Aquí los gringos son bien pinches mamonsísimos, por cualquier cosa la hacen de pedo.

-Chale… ¿qué les tienes mucho pinche miedo o qué?

-Pues no cabrón, pero estar en el bote me encabrona y es jodido.

-¿Ya te han clavado?

-Hey, por lo menos un par de veces… y esta culero.

-Pues bien discreto güey, a la sorda, bien tranquis.

-Chale pinche Pilo… pues órale, ya que.

   Mientras que entramos a la vinata y llegamos al cine, les cuento rápido: el Pilo es un valedor que conocí cuando le hacíamos a la artisteada el siglo pasado, en el meritito DeFe. Le gustaba el desmadre más que otra cosa, las nalguitas que siempre vienen con los artistas, las loquitas que se encueraban dizque en el performance, las pedas después de las expos, los antros uderground, la coca, la mota y el ja ja ja. La rolaba con el Toño Sainz, la María Félix, el Ramoncito, el Ciro, el Jaime Vargas, el César y otros desmadrazos de la época. De artista no tenía nada, mas que la actitud. Su verdadero nombre es Fernando. En la actualidad vive de sus rentas; una pequeña herencia dejada por su madre y de hacer trámites chuecos en la secretaria de tránsito.   

   Dos pachitas de alcohol, diez dólares. Para mi una de anís, para mi cuate una de roncito, más agua mineral y una coca cola. Compramos los boletos, seis dólares más cada uno; mitad de precio, entre semana, de un cine más bien piojoso.

     La sala estaba semivacía, en realidad no éramos más de quince personas en total.

-Hay poca gente ¿no?

-Si, es que es temprano. Además los gringos prefieren las putas movies fresas, románticas, de acción, basura que no los deprima ni los ponga a pensar.

-Pinches gringos y sus pinches gustos culeros. ¿Qué el director no es de Hollywood?

-No, es un europeo con presupuesto independiente y actores gringos aunque no del  mainstream.

-Chido. ¿Dónde nos sentamos?

-Pues allá atrás, para que los otros güeyes no huelan el farolazo.

 

    En la primera toma sale el Matt Dillon en el papel del Chinaski –el alter ego del Bukos- escribiendo en un viejo cuaderno de hojas amarillas y chupándose una chela. Al parecer lo acaban de correr de su chamba porque los hielos que transportaba en una camioneta de reparto se le han hecho agua. Se la cura.

-Salud compa, por el gusto.

    Destapé mi aniseto.

-Salud Pilito, brindemos con y por el Chinaski. Arriba los borrachos iluminados.

-Cámara, salud.

   Es difícil pensar en Matt Dillon como el viejo Chinaski;  no solo por la falta de costras, producto de un lacerante acné, sino por las facciones bien diseñadas de nuestro héroe en pantalla. Como su nombre lo indica, es la historia de un tío que hace de todo. Fac se deriva del latín facere, que significa Do o hacer en español y de tum que significa todo. En síntesis, es la historia de un hace-todo que en fondo detesta el trabajo, ya que lo único que le gusta es chupar y a veces en su tiempo libre, escribir, además de follar con mariposillas de bar, o moscas en su mejor traducción. Lo acompañan en la película Lili Taylor como Jan –novia de Henry por un tiempo- y Laura –una Marisa Tomei muy cacheteada por el trago y la mala vida del sexo a discreción-. Quien dirige es el noruego Bent Hamer en complicidad con el escritor del guión Jim Stark, quien más bien adapta capitulo a capítulo la novela del mismo nombre, aunque con un pequeño inconveniente, la voz en off, a la que tiene que recurrir dado que la novela está en primera persona. “Todo lo que quiero es obtener mi cheque y con ese dinero empedarme, puede no sonar noble y ni siquiera grandioso, pero esa es mi puta decisión…  es una de las frases célebres de la película, en que un Matt Dillon gordo, barbón y desgastado por la edad nos sorprende mas que en “Crash”, en la que representa a un policía racista, e incluso más que en “Rumble fish” en la que trabaja con otro de los mejores actores para papeles de borracho: Mickey Rourke quien por cierto se la super saca en “Barfly", basada también en una historia del Bukos. Podrán decir lo que quieran los que se dicen actores, pero representar a un borracho, si no se está realmente ebrio, no es un papel sencillo, dado que puede caerse fácilmente en la caricatura o la ridiculez. Ponerse pedo es fácil, hacerla de pedo es algo bien diferente, y es un papel destinado solo a los grandes, como a un Jack Lemon en “Nights of wine and roses” o a un Richard Burton al que también le gustaba empinar el codo y el papel de ebrio, o a Ben Gazzara en “Tales of Ordinary Madnes”. Chinaski no es un borracho común, como hay millones alrededor del planeta; hubo y habrá hasta que este pinche mundo haga caput, por que el alcohol es, fue y será nuestro acompañante eterno, a pesar de los hígados carcomidos, las familias desechas, los autores y otros genios quedados a la deriva de sus aguas. -“Río en cascada que te ahoga y arrastra por sus rápidos sin compasión; sin respetar de que material este hecha la balsa o el capitán detrás del timón…” escribiría uno de los inflarealistas en una servilleta de bar una noche de alcohol. Borrachos hay muchos como decía, pero buenos escritores son contados y una combinación de ambos, es más difícil aún. Dado que no es fácil coordinar ideas todo crudo y menos aún, abrir la imaginación creativa bien pedo. “Chupar o no chupar, esa es la cuestión”, dirían los románticos, los seguidores de Pedro Infante, de Chavela Vargas y Cuco Sánchez. Aunque eso no es verdad, escribir o no escribir después de una noche de alcohol, ahí es donde hay que chingarse, como nos dice el mismo Charles Bukowski en: “Shakespeare nunca lo hizo”, en el que nos relata un viaje por Europa donde se pone hasta los güevos y se vomita frente a las cámaras de la televisión alemana… Matt Dillon también se vomita y se vomita Lili Taylor y todo aquel que de alcohol se alimente lo arrojará por la trompa, ya lo dijo Dios o el Diablo, que para el caso es lo mismo, cuando Chinaski se arrastra por las calles sin un clavo en la bolsa, desesperado por un farolazo, solo como un perro, porque quien con el diablo se acuesta amanece colorado y la realidad no es una novela, sino una puta película de bajo presupuesto en la que los actores no tienen chance de practicar. Chinaski escribe sus historias de pedo, de empedarse, de alcohol y falta de alcohol, y por supuesto de desamor, dado que se ama al trago o se ama a una mujer, pues ambos amores exigen mucho y se contraponen, máxime cuando ambos en la relación aman más a la botella y descubren con frialdad que es lo único que los une a fin de cuentas. Gilles Deleuze dice que la sustancia de toda novela es el antihéroe; desde Chrétien de Troyes a Samuel Beckett; un ser desorientado, sordo y ciego que no cesa de chocar contra el absurdo. Factotum es un filme insólito, en el que una cámara discreta y sin aspavientos relata con brutal sinceridad el desgarro que la literatura cobra a sus allegados. La fotografía también es espléndida, el ritmo bastante sobrio y   Matt Dillon, para que más que la verdad, se la saca. La película cierra donde empieza, en un bar en el que una stripper semi-encuerada le baila a un Chinaski desempleado y sin blanca, mientras en off se escucha la otra frase célebre del filme: “en el alcohol, como en la literatura hay que tocar fondo y caer hasta la mierda, si realmente se quiere llegar a algún sitio digno, aunque este sea el de la muerte”. FIN.              

 

-¿Te gustó?- pregunté al Pilo una vez las luces encendidas y los pomos vacíos dos filas atrás.

-Sinco, un resto.

-¿Cuántas estrellas?

-Eso de las estrellas es una mamada comercial.

-Hey, otro invento gringo como hay tantos.

-Sinco, pero pinche movie esta chida eh, me cae.

-¿Qué quieres hacer? ¿No tienes hambre?

-Sinco, además se me despertó el gusano y quiero una chela. Por qué no nos metemos a un barecito y allí comemos.

-Orale… pero vamos rumbo a la casa güey, por si nos ponemos muy locos.

-Andas… cagado ya te olí.

-Ay ay ay.   Pues vámonos.

           

     Lo último que recuerdo es meternos al bar… del resto, se me borra el casete.

 

    

FACTOTUM, 2006

Director: Bent Hamer

Actuan: Matt Dillon, Lili Taylor y Marisa Tomei
Basada en la novela del mismo nombre por  Charles Bukowski

 

 

                                                            

 


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