Monitores versus monitores, hacer de la tecnología algo más que tecnología, lograr no solo la alteración del lenguaje audiovisual, sino del monitor mismo como objeto de nuestra vida cotidiana; el monitor que puede cumplir otras funciones como el
mingitorio de Duchamp, o la poesía Dada... la definición de un arte que sin electricidad no existe, pero sobre todo, la experimentación de la imagen televisiva, a través del propio lenguaje de la televisión…la alteración de su sintaxis, la ruptura con la lógica narrativa (inicio, nudo, desenlace), la manipulación apriori del no-mensaje para deleite de MacLuhan, la muerte del melodrama y de las güeras artificiales, la cámara que no vende, que no engaña, la adicción que no se inyecta: la
antitelevisión.
Nacido a mediados de los sesenta y ligado a los movimientos de vanguardia de esa época, mejor conocidos como contraculturales, el videoarte aparece relacionado con el Pop-Art, el Op-Art, el happening, el cine underground y todas las manifestaciones artísticas de aquella nueva sensibilidad estética; de búsqueda individual y nuevas experiencias que marcan los años utópicos de la era hippie.
Suena un requinto: Andy Warhol super star y sus famosas latas de sopa Campells, el peace and love en las universidades, la psicodélica y las comunas en las calles, la liberación de la imaginación a través de las drogas, el Che Guevara subido en las montañas como símbolo contra el colonialismo, las tendencias
revolucionarias del Black Power, el movimiento Chicano, el movimiento feminista, the Gay Liberation Front, las terapias de grupo, Woodstock, la liberación sexual y la orgía sin SIDA, entre otros “romanticismos” comunitarios e ideológicos recubiertos de misticismo, anarquía y liberación… pero también años de guerra fría (psicología de masas basada en el terror a las bombas atómicas), guerra caliente (Vietnam) y guerra tibia sucediendo en
diferentes regiones del orbe, a diferentes niveles. Años de cambio, de gran avance tecnológico aplicado a todo, no sólo a la investigación espacial y el comportamiento, sino a la vida cotidiana; la electrificación de nuestras vidas. Hablamos del boom de los electrodomésticos, por mencionar; aspiradora, lavadora de ropa, limpia trastos, horno de microondas, refrigerador,
cama eléctrica, rasuradora, licuadora, ventilador, secador, etc. Y por supuesto, la radio y la TV. Dos de los “electrodomesticos” (y fenómenos), que en un principio cumplieron, además, funciones de mueble; ¿quién no recuerda aquellas grandísimas televisores con motivos rococó, o aquellos enormes radio-tocadiscos de madera con patas, que las abuelas tenían en la sala de su casa, adornados con figuritas de porcelana?
Imaginemos entonces dentro de ese contexto, la consolidación a nivel masivo de uno de los instrumentos más importantes de poder ideológico y económico, que alguna vez fue catalogado como LA CAJA IDIOTA: la televisión, uno de los mayores inventos del Siglo XX, cuyo omnipresencia ya había pronosticado Orwell y el mismísimo H.G Wells. Si, la ventana electrónica que hizo de la cultura una industria cuyo imperativo único es conquistar al máximo el mayor número de
consumidores; bobos pasivos, tele adictos gordinflones aferrados al control remoto; o lo que es lo mismo, anclados a la batuta de las masas, amantes de las telenovelas, del fútbol, de los reality shows y el chisme más banal, además de a la guerra en directo desde noticiarios que no informan conducidos por cabezas que hablan; la gran ficción, el ojo que nos ve.
En contraparte y paralelamente -usando las mismas cámaras y el mismo abecedario digámoslo así- el nacimiento de un nuevo arte combinación de pintura, cine, poesía, música y tecnología, cuyos orígenes mas lejanos se hallan en l958 en Alemania (donde Wolf Vostell emplea por vez primera un aparato de televisión en un trabajo artístico, inaugurando con ello la video instalación), o 1963, cuando a raíz de la comercialización de los equipos portátiles y las
videograbadoras, el artista coreano Name June Paik videa un viaje en taxi por la ciudad de Nueva York y luego lo reproduce en la galería Parnaso, causando gran revuelo.
Pasaran algunos años más de experimentación y estudio, y no será en realidad sino hasta los años comprendidos entre l968 y l977 –fecha esta última, en que se transmite vía satélite el primer trabajo de videoarte a nivel masivo- que este medio de expresión estética adquiere el status necesario para instalarse como opción dentro de las galerías de arte, museos, festivales y canales alternativos de televisión en sus cuatro
modalidades: videocinta (o single channel video), video instalación, video escultura y video interactivo (esto es, video como soporte y/o parte de un espectáculo multimedia). ¡Habíase visto! ...Video: modelo para armar.
El videoarte es la ruptura del lenguaje de la televisión por el vocabulario de la televisión. Es cálido, no-solo porque involucra al espectador proxemicamente como en el caso de las video instalaciones, sino porque exige niveles mas altos de abstracción y una actitud perceptiva diferente de la que se tiene mientras se mira la televisión. En estas producciones, las imágenes toman diferentes formas; pueden ir de la yuxtaposición expandida de formas geométricas, hasta la imagen biográfica tomada desde ángulos distorsionados. Su unidad mínima
es el videograma. En ocasiones, con un fuerte tono documental, en otros con cierto aire ficticio, ya hiperealista u onírico o trasgresor. El fin del videoarte, como el de la pintura o la poesía, recae en el campo de la estética, que finalmente tiene una finalidad sin fin, aunque suene redundante. Es una forma de cómodo sillón.
Los artistas lo definen como una forma maleable y accesible para extender sus sueños, sus sentimientos y opiniones, sin necesidad de millones de dólares, un gran equipo de colaboradores o un departamento de publicidad.
Mi cámara y yo que me reproduce.
La característica predominante del videoarte, o video experimental como se le conoce hoy en día; es en definitiva la novedad, la simultaneidad, la intimidad, el intento proxémico con el espectador -tu que me ves yo que te veo-; amén de un sentimiento constante de presente que le habla a quien mira a través del tiempo, en ocasiones de manera básica o minimalista y en otras, en ambientes de información saturada y colorida. Esto es, que puede haber uso
de-lo-último en tecnología de manipulación de la imagen electrónica, o puede haber solo lo que reproduce la cámara en forma más o menos “natural”. El reto, como en todo lo que pretende ser artístico, recae, en él qué se dice y en lo qué se lee, en relación reciproca.
El arte del video entonces, pone al espectador en nuestras miras, lo hace víctima o cómplice, o cualquier cosa, lo deja loco y con esto, lo deja a su gusto o a su disgusto, a su enojo o a su risa, a su sorpresa o a su hartazgo... eso sí, conectando siempre con la imaginación de ese que le ve, sobre todo, aunque intenta desesperadamente llegar más allá, con el otro que se esconde dentro, justamente ahí, detrás de nuestros ojos.
Entre los nombres de otros pioneros, debemos mencionar a Vito Acconci, Woody Vasulka, Bill Viola, Nancy Angelo, Lynda Benglis, Barbara Buckner, Juan Downey, Dan Graham, Gary Hill, Shigeko Kubota, Richard Serra, Eric Siegel, Steina Vasulka, Les Levini, William Wegman, Skip Sweeney, Ilene Segalove, Dan Sandin, Ernest Gusella, Gina Pane, Peer Bode, Dara Birnbaum, Ken Kobland, Joan Jonas y Pola
Weiss
.
Octavio Lasane, “Visión Múltiple : la revista del video independiente” Núm. 4, Nov.-Dic. l994, año 1
Torre Visual / Derechos Reservados
VIDEO 2 : Unidad de producción independiente formada por César Lizárraga y Alberto Roblest.
Creada en l988 a partir de la ruptura del grupo denominado "Cada Quién su Rollo", funcionó a la perfección hasta el año de l996. Por diferentes razones y circunstancias de la vida sobre todo, el grupo se separa, no sin haber dejado su pequeña huella en el video mexicano de los 80s. Los momentos más importantes del grupo son: haber sido seleccionados con "Pedro Martir ", a participar en la muestra itinerante europea denominado "Ecrans Du'Mexique", con función de gala y toda la cosa en "La Maison du la Amerique Latine" y en la "Maison du Mexique", en pleno corazón de Paris. Y la "puesta en escena"- instalación de "Asesinato en Masa o para Matar a la Televisión " en la explanada del Museo Rufino Tamayo en año del 93. Además de festivales, muestras, performances y borracheras memorables, entre otras cosas.
