Palabras que arden
Octavio Lasane
Ortografía para piromaniacos es un libro que ARDE, como las sillas que muestra su portada, co mo los adjetivos usados en él o los verbos que se inventa. Esta dividido en tres partes; una es un diálogo con el lenguaje, aunque principalmente con la poesía; la segunda, es el lenguaje y la ira de la sobrevivencia; y la tercera, la inmigración, el fenómeno de moverse de un lugar a otro, cambiar de estadía no solo física, sino mental, y en un lenguaje ajeno.
“Antes de la luz y la pintura / el sonido”, reza uno de los poemas y en la frase encontramos el significado de esta poética que lleva varios años desarrollándose, primero como respuesta al academicismo, y después, como un universo único donde el todo fonológico –que inunda estos poemas- adquiere símbolos irracionales -en el mejor sentido de la palabra- y crea imágenes nuevas. Estamos hablando entonces de una poesía sin igual, marginal, y no precisamente porque sea escrita en el arrabal, sino por el simple hecho de no ser reconocida en las cúpulas, y es quizá por el temor a las malas palabras, a la crudeza de las imágenes, o al sonido casi cacofónico que te ametralla en cada encuentro. ¿Cómo les digo? Es una voz que retumba, que deja un eco profundísimo y puede poner los pelos de punta. La poesía de Alberto Roblest es cruda, sanguinolenta como un pedazo de bistec o abierta como una herida cuya sangre no para, no tiene función alguna –como otras que sirven para conquistar a la novia o leer al hijo antes de dormir- y dudo que algún día se utilice como texto escolar, aunque llega a tonos sublimes:
“Puedes fabricar dicen / bellas flores / mensajes / y salvavidas / sublimes letras ensimismadas en si mismas / frases adornadas / paraísos de significados / y luces en el camino para ciegos... Pero por alguna extrañísima razón / me gustan las palabras contrarias / los puñados de nada hechos vocablo / el polvo de letras que se usa para moldear hidrópicos / encefálicos / jorobados y hombres antorcha rumbo al infierno... enseñando los pelos / invitando al fornicio / en posiciones escandalosas... / sonoras”
O en esta oda al lenguaje:
“Sin la ortografía / el tiempo se me escapa y de nada sirve / ... si hablo es porque sé / no porque quiera / el español se me impuso / y sin embargo solo sufrí lo que llevo dentro / poesía: lenguaje del hablante que no del escucha / sonoro sonido suelto dentro de un sistema / sistemáticamente atemporal: acto NO.”
En lo personal, Ortografía para Piromaniacos , me resulta un libro de buena factura. En él, encuentro a un poeta más libre, pero también más refinado. A un poeta que experimenta con múltiples cosas, y no hablo ya del uso del video, sino de las construcciones musicales escritas en estos poemas. Libro a la poesía, finalmente, y como muchos, pero a su propio estilo y forma. No sólo una buena sorpresa del 2002, sino un libro más elegante y en forma, que el slam poetry, de nombre larguísimo que publicó Roblest en 2000. Las andanzas del huy huy huy y el chichicaxtle con su ñero , vayase a creer... ¡válgame el señor!
Alberto Roblest
(México)
Autor de los libros de poesía: De la Ciudad y otras pequeñeces (editorial Fuego Nuevo 1989), Chicaneando
(editorial Claves Latinoamericanas 1992), Del Silencio en las Ciudades
(AsaltoalCielo 1998), Ortografía para piromaniacos (AsaltoalCielo 2002) y de las Plaquetes: El Futuro y los Anillos
(editorial La Hoja Murmurante/ La Tinta de Alcatraz 1990) y Las Andanzas del Huy Huy Huy y el Chichicaxtle con su Ñero
(
Ediciones Mixcoátl 2000) Así mismo, de más de 30 videos de arte que han sido expuestos en diferentes museos, galerías y festivales de México, Europa y los Estados Unidos, entre los que se encuentran: el Festival der Nationen en Austria, el Cin(E)-Poetry Film and Video Festival en San Francisco, Los Angeles Latino Film Festival, the Boston Underground Film Festival, la IV Bienal de Video México, el Festival Mundial Do Minuto Brasil, la Deuxieme Manifestation Internationale du Video en Montreal, el Not Still Art Festival en New York y el San Antonio CineFestival en Texas.
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