reseña: Chicaneando

poesía

chicaneandoChicaneando de Alberto Roblest, es un libro difícil de ubicar, se diferencia y está distante del discurso poético en voga; lo cual lo hace atractivo, pues estamos arrastrados por un maremoto de imaginería insustancial que circula en innumerables libros y revistas donde se publica una especie de manierismo que antepone un supuesto manejo de la imagen como único, y pobre, recurso poético. Este libro no se caracteriza por atmósferas poéticas, sino por situaciones de un poeta ante el mundo de hoy.
Chicaneando esta compuesto por poemas que narran, a veces reflexivos y a veces discursivos. Son los relatos de un largo viaje por los rescoldos de la “promesa americana”, visitados por un mexicano que encuentra sus atributos de chicano, y por eso el titulo se vuelve verbo, recorriendo las modernas ciudades de Estados Unidos, las típicas ciudades del hombre sin atributos, de California a Nueva York, pasando por San Diego, Los Ángeles, Anehaim, El Paso, Washington, etcétera; lugares donde el poeta encuentra “el discurso vacuo del becerro de oro”.
En la gran urbe de Los Ángeles, el hombre sin atributos esta frente, cuando éste escribe: “Emparedado en la ciudad vacía; / desalojada de sus vicios / que dan vida perpetuando/ lo inútil / expresión/ en los balcones cacarizos”.
Los textos de Chicaneando transmiten una atmósfera cinematográfica, y nos recuerdan a películas como The last picture show, Luna de Papel, Midnight Cowboy, o Paris Texas, que suceden en ciudades que se parecen a las antes mencionadas. Hay también imágenes visuales de la cinematografía, como en el texto “a Grace”, en que parece que la cámara se pasea en close up por el cuerpo de una negra: “Nalgas negras como violetas puras / e hinchazones púrpuras / dos nalgas como panes/ o ampolletas de uranio…/ bellas como dos globos terráqueos… divinas como un pastel de chocolate/ la mitad del cielo de una noche/ o el hemisferio americano/ como una bandera de aire/ o el morado de un pintor chiflado…”
lovestory3Sin embargo, ¿qué hay en la vida cotidiana que no sea más cinematográfico que la realidad? Después de casi cien años de cine, los individuos tratan de reproducir sus anhelos y miedos como lo han visto por muchas generaciones en el celuloide, esa otra vida (más de mitad tal vez) que cuenta mucho para el hombre sin atributos, y que para el artista desde Antonin Artaud, son recursos y técnicas que pueden renovar al arte para liberar al espíritu.
No hay mejor manera de representar una alucinación que con el cine (o ahora con el video, su hijo desobediente), pero este poeta puede valerse de esas imágenes y ponerlas en palabras, así, Alberto Roblest puede encontrar a la destrucción como personaje: “¿¡Qué hacen cuatro cuerpos dos millones de gusanos bajo mi cama?!” Esta vez la destrucción respondió al instante: son tu dote/ Toque el piso que era un espejo…”
Chicaneando entra a su etapa de libro editado circulante (Claves Latinoamericanas), para toparse con sus lectores, para que cada quién se forme su propia idea, y diga la última palabra.

José Vicente Anaya
(Publicado en la columna: “Prisma” del periódico, “El Financiero”, sección Cultura, México l992)